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MÉXICO. Si cada preso nos costara $300/dia, incluyendo pitos y flautas, el gasto en 215 mil internos asciende a  64.5 millones diarios. Pero si retiraran a los primodelincuentes y a los sentenciados por delitos —no graves—, y se les vendiera un brazalete geolocalizador de 350 dólares la piez...
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Escrito por ROBERTO CASAÑA ESPERON   

HERMOSILLO, SONORA, MX. 11JUN2011.— Lo mejor de las prohibiciones es que invitan porque todo lo vedado se antoja, sólo por proscrito. Esa es la ironía vital de los pueblos.



Ahora que en Sinaloa se encontró la nueva manzana del pecado se renueva la eterna caza de brujas. Pero resulta que la bruja no son los narco corridos sino la censura. Malo resolver que gobernar puede estirarse hasta tocar el inconsciente colectivo; de suponer que la mente puede ser domeñada.


Acaso Malova —el gobernador de las norteñas verdes tierras mojadas— buscó en boca de todos, así sea para contravenir costumbres vueltas ley.


Acaso Malova supone que los gustos públicos pueden cambiar con cualquier decreto por encima de  la representación popular del Congreso. (Y, quizá dejen pasar el asunto hasta con reverencia servil).


El pretexto para ganar una pequeña gloria nacional ha sido un hecho de suyo lamentable. Pero relacionar las siete muertes de borrachines novatos  rijosos, alterados — ¿Pasto de alguna venganza negociada? — con la música que cobijaba, recién amanecido un día a estos hijos de deshoras es tan peregrino como suponer que el Ave María nos vuelve  santos a todos. Algo nos brinca meciéndonos en los derechos humanos que prefiguró la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Porque ni al gobernante se le obliga por mandato normar el arte —cualquier arte por deleznable que nos parezca lo individual ni tampoco el ciudadano está impedido por vivir como le plazca y dentro de la ley… hasta que la ley resulta un pueril capricho hipocrizante.

Dictada la norma, al par de comenzar su coerción, surgió un oscuro diputado federal, del mismo partido político, que además de saludar la ocurrencia sugiriera cuatro años de cárcel a los infractores. Se trata de locuras sólo hijas de la derecha recalcitrante pero  perversa, pero a Dios gracias, inútiles: pues entrevistado en la calle por la radio nacional, un chilanguito asi contestó acerca de la curiosa prohibición, en su sana inocencia anónima:


“La música popular nunca será nociva… Hay muchas músicas huecas, pero la música sobre el narco refleja a la realidad del país; esta música es temporal, (también) es moda instantánea que luego desaparecerá, no perdurará…”


Por lo demás, lo verdaderamente importante y que debiera mover a discusión, es la naturaleza de una efectiva relación entre el poder y la creatividad colectiva. Como estamos viendo ante los narcocorridos. El poder sigue siendo reactivo dejando a de lado lo propositivo, trocando la paz por la tranquilidad —la tranquilidad es la paz por los trancazos— .


Quien mejor resume la sana actitud ante los gustos populares ha sido Berthold Brecht quien declaró: “No es bajar el arte al nivel del público sino subir el público al nivel del arte.”


Es decir, educar hasta pulir el gusto, por lo que urgimos a los políticos a que dejen sus arrogancias y lean un fin de semana los pensamientos de la gente verdaderamente creadora. Quizá se contagien y enfríen la cabeza para soltar los puños y no interferir en lo moral, ese campo que no les toca a los administradores ni tampoco al arte.


La belleza es una cuestión que, por personal es indiscutible y alegal;  además y por lo mismo, la cultura popular es acendrable, aunque nunca domesticable. (679)

 
  • La frase

    “Me voy cuando los maestros me lo pidan”.

    Profesora Elba Esther Gordillo al responderle a Josefina Vázquez Mota cuando afirmó que es tiempo de acabar con caciques. Gordillo dice que no obedecerá a directrices o presiones de gente que no tiene nada que ver con el sindicato.   (17MAY2012)

  • La pregunta

     

    Bajo la mesa, el inconsciente colectivo mexicano asocia —desde hace más de un siglo (el expresidente Abelardo L. Rodríguez)— a los políticos con el narco. La palabra "Jefe" ha cambiado de sentido.  Generaciones atrás, jefe era patrón, padre anciano, pero Los Tigres del Norte hicieron famoso un corrido acerca del narco Arturo Beltrán Leyva, llamado "El Jefe de Jefes".

    En el panismo, se llamaba Jefe a Diego Fernández de Cevallos y ahora la candidata por ese partido, Josefina Vázquez Mota, ha llegado a una crisis  ante los votantes y entre las medidas del golpe de timón anuncia que será "La Jefa".

    ¿Es Josefina Vázquez Mota más jefa que Diego? ¿Es una Jefa de Jefas? ¿Busca alcanzar su liderazgo con un protagonismo tan obvio como los arrebatos de cualquier capo? o será que ¿Quiere negociar de Jefa a Jefe?

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