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GOBERNAR VÍA TWEETER le parecía fascinante al señor Felipe Calderón, hasta que el señor Javier Lozano asumió la cibernética como el borras. Pero no ha de achacarse la progresiva mala imagen del Secretario del Trabajo y Previsión Social, a la máquina: porque el ex priísta también fue experto en telecomunicaciones antes del chaquetismo, cuando presentaba música clásica los jueves o viernes de cada semana en el programa Fórmula Financiera.
Ya funcionario, llegaría a dedicar media jornada a placearse aquí y allá, manoseándolo todo, desde las pseudo minas carboníferas en Coahuila hasta las negociaciones de salvamento de Mexicana de Aviación —como si robara lo minero a las Secretarias de Economía y Energía, mientras que lo de la aerolínea a Comunicaciones y Transportes pese a que su cartera es tutelar de los trabajadores, ese rol es indirecto y complementario pues ni técnicos ni manuales saben de química o de aeronáutica. Y media jornada a ser su propio periodista, inundando el éter con sus recaditos por tweeter, abarcando el mundo con sus reacciones viscerales más que con sus proposiciones inteligentes. O el descargo de sus omisiones. En plena guerra florida el nuevo PRI decidió aplastar al moscardón de un plumazo. Así que rompió con el titular del trabajo, arguyendo que allí mismo hay otros caminos por donde negociar pendientes, sin necesidad de lidiar con Javier Lozano. Cuestión que significa alejarse un paso más del presidente Calderón y de paso —dada la CTM en coma—, inyectar proteínas a la CROC y a la CNOP para resolver lo que falta de estos últimos meses calderonianos (por lo que acaso veremos otra faceta de la agenda que vive Manlio Fabio Beltrones).
LA VIDA ES ASUNTO DE COINCIDENCIAS. Por estos días coincidió el arranque de campaña electoral en el Estado de México con una inusitada onda cálida por todo el país. Por supuesto, el puntero y priísta Oruviel Ávila tocó el delicado asunto del agua. De inmediato saltó el zar del tema desde (CONAGUA): el señor José Luis Lueje Tamargo declaró que no debía politizarse el tema, cuando él desde el PAN lo estaba haciendo. Por los mismos días también rozó el tema AMLO. En un aviso por radio y televisión anuncia una próxima reunión multitudinaria en Ciudad de México. El spot está grabado en Tabasco y así comienza “Desde mi tierra y mi agua…” No es todo. Lueje Tamargo fue delegado político de su partido en el DF, donde quiso imponer agenda diaria de mañanita temprano —como entonces inventó López Obrador a la sazón jefe de la capital y perredista— y los periodistas no le siguieron el juego. Luego dejó que el PRD siguiera con su carro completo, tras que el PAN postulara al señor Ernesto Sodi como candidato externo y perdedor, dejó el puesto para reciclarse en CONAGUA. Durante el presente sexenio es cuando ha permitido tres roturas del entubado Gran Canal del Desagüe inundando miles de casas —ya sabe usted con qué— por el Estado de México. (¿ y qué esperabas de alguien con ese nombre tan feo?, dijo por su lado la mosca).
ACABANDO EL SEXENIO. La señora Elva Esther Gordillo —llamada dueña del Partido Nueva Alianza (PANAL), que cobija al mayor sindicato de Latinoamérica, con 1 millón 200 mil trabajadores de la educación, es decir maestros que pueden mover cualquier comicio federal hacia donde convenga —se le ocurrió restañar una vieja herida que el Srio. Del Trabajo no pudo: la de transfigurar al jefe –nato-de-todas-las-instituciones-del-país de presidente del empleo a… algo nuevo, ocurrente y salvador. Así nació en aventurado apoyo que todos aplaudimos quedito pero con las cejas alzadas: “Presidente de la educación”. Vaya, ya nos lo hicieron erudito en la educación enseñanza—aprendizaje y señor de las didácticas de clase mundial. (678)
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