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David Figueroa Ortega Con asombro leí en el periódico The New York Times la forma en que se calificó el proceso electoral del fin de semana, una jornada cumplidamente democrática, que merece reconocerse porque sus avances fueron mayores, principalmente por los mensajes claros enviados por los electores. En entrevista para este diario internacionalmente reconocido, una habitante de la capital de Tamaulipas, comentaba que asistió a votar con fe y esperanza, pero también con miedo. En el expediente de las campañas queda el asesinato de dos candidatos, las amenazas a varios más, muertos y heridos, atentados, renuncias de cientos de funcionarios, debates, divisiones, la lista parecería no tener fin. Sin embargo, tanto medios nacionales como internacionales han destacado lo más notable de la jornada: la participación de la ciudadanía, sobre todo en zonas conflictivas. Esa es la nota más alentadora, la población salió a votar, quizá también como una expresión frente a la violencia. Los votantes en México acudieron en números relativamente altos para elegir gobernadores, alcaldes y representantes estatales; durante el fin de semana los electores mostraron su postura frente a la violencia; muchos acudieron a las urnas incluso aquellos que habitan en áreas consideradas como peligrosas, eso es lo que reflejaron los medios internacionales ante esta carrera previa al 2012. Pero, además del mensaje alentador que refrendo el hecho de que la democracia en México permanece, los mexicanos también enviaron otro mensaje muy claro: Nadie ganó todo y nadie perdió todo. Nuestro país sigue siendo un mosaico de preferencias políticas, con electores que, en la franja mayoritaria, hacen uso de su libertad de voto. En los tres estados ganados por la coalición PAN/PRD la alternancia se presenta por vez primera; en los tres que se pierden, el PRI regresa al gobierno. Seis de doce estados con alternancia en el Ejecutivo, seis más con permanencia. En Baja California, que eligió ayuntamientos y diputados locales, el PRI regresa. Las elecciones nos confirman una vez mas ser el único medio democrático para resolver las diferencias políticas en una sociedad plural; y asimismo, las divisiones nos confirman ser la principal razón de las derrotas. La votación del domingo, ocurrió contra un telón de fondo de violencia, sin embargo se realizo en relativa calma, todos salieron a votar y lo hicieron en forma cívica, demostrando que la democracia sigue abriéndose paso en México. Más que por el número de gobiernos ganados o perdidos, la importancia de las elecciones del domingo hay que analizarla en virtud de otros parámetros. Parámetros que tienen que atenderse con la mejor de las lupas principalmente para evitar las consecuencias de las divisiones, principal razón de las derrotas. Están muy claros los mensajes de los electores, atendamos esas demandas con urgencia. (
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