|
CIUDAD JUÁREZ, CHIHUAHUA. 08.0423 El panista Manuel Espino Barrientos aseguró ayer que en el Partido Acción Nacional (PAN) se vive una crisis de identidad porque al llegar al gobierno algunos de sus militantes sucumbieron a la tentación del poder político y hoy compran voluntades a cambio de votos y puestos públicos, además de que pretenden someter a la institución a la autoridad del Estado.
Por lo que advirtió que el partido se encuentra en riesgo de perder no sólo los espacios públicos ganados, sino las elecciones de 2009 y las de 2012 por el descrédito que ahora tienen ante la ciudadanía.
“Hoy lo que estoy haciendo es un llamado a la congruencia, lo que siempre dijimos ahora hay que respetarlo, porque era muy fácil decir que los funcionarios del gobierno no deben controlar a sus partidos, pero no teníamos posibilidades de elegir a nuestros funcionarios porque no ganábamos o nos robaban las elecciones, pero ahora que ya estamos ahí, lo que le pedíamos al PRI, lo que le exigíamos, nos lo debemos exigir a nosotros mismos”, señaló.
A unos días de la publicación de su libro “Señal de Alerta: Advertencia a una Regresión Política”, el cual hoy se presenta a la opinión pública a nivel nacional, el ex dirigente del PAN subrayó que su intención no es ir en contra del partido en el cual milita desde hace 30 años o del gobierno que encabeza Felipe Calderón, sino en contra de las prácticas de algunos panistas que ocupan cargos en la administración federal o al interior del PAN.
Aunque en medio de estas “reflexiones” que hace de su partido durante la entrevista concedida ayer en su casa localizada en un residencial privado de la ciudad, las cuales que también están anotadas en su libro, el actual presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) decidió combatir de manera simultánea a Manlio Fabio Beltrones con la intención de cuidar al país, al Gobierno federal y a su propio partido.
Y es que afirma que al coordinador de los senadores del PRI, a quien Espino Barrientos identifica como “el real peligro para México” por sus prácticas políticas, Felipe Calderón le ha concedido tanto poder y privilegios que hoy se dice que es el vicepresidente del país, lo cual le resulta “paradójico”, “incomprensible” y “excesivo” porque le da posibilidades de convertirse en el próximo presidente de la República.
En medio de la vorágine informativa que se generó por la publicación anticipada de extractos de su libro, el político duranguense arraigado en Juárez y Hermosillo se exhibió directo y hasta retador con tal de hacerse justicia, por lo que dejó ver que lo de ahorita sólo es “señal de alerta” que está dispuesto a convertir en una señal de cuidado, en una “tarjeta roja” de ser necesario.
— ¿Por qué decidió publicar el libro en este momento?
Fundamentalmente por sentido del deber, porque el libro es una señal de alerta, como su título lo indica, es una advertencia de un riesgo para el país, de una regresión política a partir de cosas que están sucediendo y de acontecimientos que se están presentando dentro de mi partido, en el Gobierno, en la dinámica política nacional en la que juega un papel principalísimo Manlio Fabio Beltrones. No soy yo el que afirma o propone la tesis de que Manlio tiene tanto poder que probablemente termine siendo el presidente de México, no soy yo el que dice que tiene tanto poder que ya hoy se le dice que es el vicepresidente, muchos lo han dicho que el Gobierno federal le ha concedido demasiados privilegios, canonjías.
— ¿Qué tipo de privilegios?
Ser gestor de recursos federales para ayuntamientos, para gobiernos estatales. Darle esa capacidad de gestión a Manlio es mucho, uno se pregunta por qué, qué compromiso hay ahí o los está presionando, no lo sé, mi intención no es investigar, ni indagar qué esta pasando ahí en cortito, finalmente es responsabilidad del gobierno decidir cómo se relaciona con el senador Beltrones. Mi tesis es que se le ha dado tanto poder que efectivamente lo están acercando a la posibilidad de ser presidente de la República.
A mí no me asusta la posibilidad de que regrese el PRI a Los Pinos, pero sí que regresara el PRI con Manlio por la forma autoritaria, represiva, violadora de la ley que practica, eso es lo que no quiero que regrese.
— Dice que es un error de Felipe Calderón conceder tanto poder a Beltrones, ¿señalar esta situación no es exhibir la vulnerabilidad política del propio presidente y del Gobierno federal?
No es el propósito. El propósito mío es advertir del riesgo que significa Manlio para el país. Ahora sí que ese sí es un real peligro para México. Yo le tengo miedo a Manlio por lo que le conozco, escribí el libro porque uno tiene que superar sus miedos, tiene que atreverse a dar la cara para sostener sus convicciones, cuidar al país, pero también al gobierno y a mi partido.
La señal de alerta que estoy planteando en el libro, la advertencia, va en tres sentidos: la primera y la más importante es “cuidado con Manlio”, por lo que recurro a la trama de un episodio muy importante de mi vida política, la de Sonora.
Al mismo tiempo busco la manera de referirme a cosas que han pasado en el partido y están pasando en el gobierno emanado de mi partido para prevenir de una regresión no solamente al autoritarismo presidencialista del viejo PRI, sino al riesgo de una regresión al partido de Estado.
Han sucedido cosas, ha habido actitudes personales de funcionarios que son panistas pero que trabajan en el Gobierno que me preocupan. Hay panistas que están en el Gobierno que han hecho cosas para controlar al partido.
Hay panistas que han caído en la tentación de usar la fuerza que les da el poder público para ir al partido a comprar voluntades, votos a cambio de puestos en el gobierno o amenazas de quitar el puesto a los que ya están ahí.
Entonces, cuál es mi señal de alerta, esas prácticas personales. El PAN siempre criticó al partido de Estado. Esa es la segunda dimensión de la advertencia.
La tercera, es que así como hay panistas en el gobierno que incurren en esas prácticas, hay panistas en el partido que someten al partido ante la autoridad del gobierno. Son los panistas que siendo dirigentes en diferentes niveles tienen una relación con el gobierno de subordinación.
Quiero que el PAN siga siendo lo que siempre fue, un partido autónomo respecto al gobierno. Cuando éramos oposición era muy fácil ser autónomos y veíamos que el partido de enfrente se subordinaba al gobierno y lo criticábamos, pero ahora hay quienes se confunden.
Nuestros fundadores y dirigentes a lo largo de estos casi 70 años del PAN siempre sostuvieron la tesis de que el partido debe de ser autónomo frente al gobierno.
Como esto lo he visto y lo dicen muchos, me preocupa, por eso después de una larga reflexión he decidido que por sentido de deber debo advertir de ese riesgo y no quedarme callado. Por eso lo hago ahora, porque no quiero que después de 2009 ó de 2012, si acaso no nos fuera bien, no quiero que me reclamen por qué no lo dije a tiempo.
— ¿Estas prácticas de comprar voluntades y subordinación se generaron con la llegada del PAN al gobierno?
Naturalmente se ha generado con eso, porque cuando no teníamos esa tentación no incurríamos en esas prácticas. Hoy lo que estoy haciendo es un llamado a la congruencia, lo que siempre dijimos ahora hay que respetarlo, porque era muy fácil decir que los funcionarios del gobierno no deben controlar a sus partidos, pero no teníamos posibilidades de elegir a nuestros funcionarios, pero ahora que ya estamos ahí lo que le pedíamos al PRI, lo que le exigíamos nos debemos exigir a nosotros mismos. No acepto que ciertas prácticas que le reclamábamos al PRI por carentes de ética cuando se cometen en el PAN se avalan, eso no lo acepto.
— ¿Y eso no lo detectó cuando usted fue dirigente nacional del PAN?
Por supuesto y cuando lo detecté lo dije y lo combatí, nunca me quedé callado, las decía allá adentro y algunas las llegué a hacer públicas porque consideré que era necesario.
— ¿A quién le corresponde corregir ahora esta situación o poner límites a estas prácticas?
A los mismos panistas, nos tenemos que contener frente a la tentación de hacer cosas indebidas, cosas que vayan contra nuestra trayectoria y congruencia histórica.
— ¿Entre esos panistas que han incurrido en esas prácticas está el presidente?
No, al presidente lo que le debo es reconocimiento al respeto que tuvo por mi trabajo. Podría haber insatisfacción porque a lo mejor esperaba más o un tratamiento distinto, pero eso es diferente, eso es por cuestiones personales, estilos.
— ¿Entonces esta situación se presenta a partir de la entrada de Germán Martínez?
No, hay quienes piensan que tengo una rivalidad con Germán, pero platicamos más de lo que mucha gente supone.
— ¿Le informó entonces que escribiría el libro?
El libro no es del PAN, lo escribe el panista, el ciudadano, no es parte de un proceso interno del partido, esa fue decisión personal, no se la tenía que consultar al presidente del PAN. Tenía previsto que el primero que se enterara del libro fuera el presidente de mi partido para que no le cayera de sorpresa.
La semana pasada nos reunimos y le dije que mientras estuve al frente del partido no consideré necesario hacer unas precisiones, pero hoy las hago en razón de justicia y porque siendo parte del PAN quiero que los panistas sepan qué hice y que no. Porque hay cosas que no hice y me las cuelgan, pero hay cosas que hice y no me las reconocen. No quiero reconocimientos, sólo quiero que la gente sepa la verdad.
— ¿Las reflexiones que hace del partido se las ha hecho saber al presidente Felipe Calderón?
Por supuesto que sí, en diversos momentos, pero estas reflexiones no son para compartirlas sólo con el presidente de México, son para compartirlas con todos los panistas, con los ciudadanos.
— Con la publicación de este libro pareciera que no tiene comunicación con el presidente y por eso le hace llegar los mensajes de esta forma, ¿Felipe Calderón lo escucha?
Platico con el presidente, eso sí. Cuando ha sido posible tener comunicación con él lo hemos hecho. La última vez fue el lunes pasado, él estaba en Asia, ante la imposibilidad de irlo a ver nos hablamos.
— ¿El error de conceder poder desmedido a Beltrones también se lo ha hecho saber al presidente?
De diversas maneras y el propósito no es narrar cuándo, como y qué dijo, es una luz amarilla, preventiva, que no pretende caer en la anécdota de esas cosas.
— En el libro expone que se enfrentó a Beltrones por instrucciones de Felipe Calderón cuando era dirigente nacional del PAN, ¿considera que esas concesiones que ahora le da el presidente son una incongruencia?
No le pondría nombre, simplemente me parece paradójico que yo hubiese llegado a Sonora por instrucciones del presidente de mi partido, Felipe Calderón, con la encomienda de cuidar al partido de los abusos que estaba cometiendo el gobernador y quien era considerado por Felipe Calderón, en ese tiempo, como un adversario peligroso, un enemigo político.
Por lo menos resulta paradójico, no diría otro calificativo, quizá incomprensible que 12 años después de que asumió esa posición con Manlio y que lo conoce muy bien hoy tenga una posición como la que tiene.
El presidente está obligado a coordinarse con todos y Manlio es interlocutor autorizado para dialogar con el Gobierno, pero de eso a darle todo lo que le está dando me parece que hay excesos porque el presidente sabe de los métodos de Manlio, yo también los conozco en carne propia, por eso me preocupa que el presidente acceda a los métodos de Manlio, que los permita.
— ¿Beltrones es el único personaje de la vida política nacional que tiene ese poder desmedido?
No, hay otros, pero este quiere ser presidente de la República y a este lo conozco muy bien en su forma de hacer política.
Hay otros que han venido acumulando demasiado poder y, en mi opinión, y espero que nadie lo tome como un insulto al Gobierno, no lo es, no es un ataque al presidente Felipe Calderón, es mi opinión y espero que me la respeten, opino que el gobierno le ha dado demasiadas concesiones a ciertos personajes que hasta hace poco en el PAN consideramos peligrosos en la política mexicana.
Además de Manlio, daré dos ejemplos: Carlos Romero Deschamps (Secretario General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana), a quien apenas hace cuatro años queríamos meter a la cárcel porque estábamos convencidos de que es un personaje corrupto en la política mexicana; y a Elba Esther Gordillo, de quien hasta hace algunos años no teníamos el recato que ahora tenemos para decir con todas sus letras nuestra opinión respecto a la señora.
— ¿De esos personajes habla también en su libro?
No, porque ellos no están intentando ser candidatos a la Presidencia de la República y de ellos no conozco bien sus formas y prácticas. A Elba no la conozco bien. Me endilgaron, y me quedé callado mucho tiempo por prudencia, eso de que había hecho arreglos con ella y le había concedido candidaturas cuando era dirigente nacional, falso, espero que no me toquen mucho la cresta porque sino un día tendría que decir exactamente lo que pasó, apenas en el libro doy una pista de por dónde vino el arreglo que haya habido.
— ¿Entonces esa señal de alerta que es una luz amarilla se podría convertir en una luz roja?
No en ese sentido, además espero que no sea necesario. Más que luz amarilla diría tarjeta amarilla, es un llamado de atención para decir cuidado porque la siguiente puede ser roja, pero espero que no sea necesario. (38)
Contacto:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
|