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CRÓNICA DE UN ROBO. — Nos sentimos con derecho de poner en labios de Eduardo Galeano las siguientes palabras hermosillenses: La persecución, asedio y asesinato del Coronel Muammar Gaddafi — “tirano de Libia”— , África es producto de la geopolítica norteamericana. Ha sido una “solución” occidental e hipócrita para la cultura islámica, donde los valores humanos son sustancial, sustantivamente otros.
La meta fue la misma que en Irak: El petróleo disfrazado de democracia ya que el 80 por ciento del petróleo, adquirido por los europeos, viene de Libia, por lo mismo, la organización del Atlántico Norte (OTAN) —europea— se asoció con los políticos de su matriz, Estados Unidos de América, en convencer a Naciones Unidas (ONU), para la aventura. Este gesto elimina la obvia vergüenza bilateral de la escaramuza Iraquí.
Por otro lado, los cacicazgos son “anticristianos”. Pero bien sabemos que son endógenos a la vida humana y, a más rico el botín y el poder que tal riqueza les da, más cruenta es la política sustentante. Los mexicanos vamos desmantelándolos aún.
Pero la distancia histórica — a ojos occidentales con los que nos atrevemos a juzgar a los árabes teocráticos— es aún mayor en lo que toca a muerte: Los musulmanes matan en pos de acceder a su paraíso. El asesinato árabe de Gaddafi es el resultado religioso local de la política exótica del imperio estadounidense, ávido de energéticos , como sucedió a Irak; —tales venganzas ya las sufrimos acá. Pero hemos olvidado cómo murieron Villa, Zapata, Obregón, Carranza y cientos más. Al olvidarlo, los cristianos de México van, cada fin de semana a su misa o asamblea, y de regreso se desgarran las vestiduras. Cuando el demócrata B. Obama recibió de los Bush la presidencia republicana, los enormes gastos de las guerras de Irak y Afganistan se tradujeron en déficit fiscal incalculable. El sucesor pues, atacó indirectamente Túnez, Egipto y ahora Libia; su afán de limpieza democrática se enfilará sobre Siria y Yemen, porque para reactivar la economía debe darle trabajo a su compleja industria—militar. Sean del partido que sean, los presidentes de Estados Unidos son ante todo estadounidenses.
No olvidemos que Libia no es lo que llamamos una nación. Libia es un conglomerado de tribus hostiles unas con otras, cuyo único vínculo había sido el férreo poder de Gaddafi. Muerto el coronel, mientras las corrientes “insurgentes” discutían ante el cadáver del coronel si lo enterraban o no, si cuándo o dónde, la OTAN comunicó su salida a la semana del “muerto el perro se acabó la rabia”. Ahora comenzará una carnicería con guerrillas de baja intensidad y futuro incierto, para los nubios y para su petróleo.
EL VAIVÉN DEL SOLDADO. — Ahora cuando el presidente envió fuerzas castrenses considerables a Veracruz y Guerrero, suponemos que la Secretaría de la defensa fabrica soldados por cantidades infinitas, como hacen los gringos con sus billetes.
Descontando las bajas honrosas, desertores y fallecidos, no vemos como se apagan crisis locales sin descobijar otros paisajes donde acampaban antes, lo que es decir que los civiles hacen de sus efectivos militares seres peripatéticos como los cirqueros de la legua. ¡Cómo no van a estar encabronados!
Toda tolerancia tiene un límite, Felipe de Jesús.
LA PREGUNTA DE ÚLTIMA HORA.
¿Podría nuestro gobernador sonorense de Cananea, sonreírle a Josefina Vázquez Mota, como aspirante a la candidatura presidencial por el PAN —El partido de ambos— si el Jefe máximo apoya al contrincante Cordero?
No. Pero es obvio, declarado apoyo del gobernador Padrés, significa la comprobación —de— carambola, de quién es El Delfín.
Lo malo es que a los Pinos caigan priistas. Entonces las sonrisas presupuestales de Padrés irán a menos. Y con el las de tanto sonorense recién mudado en panista. (1735)
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