|
EL BILLETE ES UN PECADO.
Ahora desde la Universidad de Stanford se alza la voz: “México no sabe como combatir el lavado de dinero”. Comentándose la noticia, una opinadora vía radio contribuye con una inquietante pregunta: ¿Pero, aguantaría la economía nacional un día sin el dinero del narco? , porque las empresas legalmente establecidas contribuyen a meter narco dólares al circulante de México. Si bien la Secretaría de Hacienda y los legisladores tienen vela en el entierro, poco de su trabajo es eficaz, cuando se aplican.
Hay un proyecto de ley congelado, las aduanas son tan permisivas como el tamaño del chayote. Y las dependencia pomposamente lanzada sigue demasiado pequeña, en personal y presupuesto.
Lo único que SHCP estableció fue frenar el ingreso de dólares en billetes de baja denominación, afectando a los ciudadanos-comunes-de-buen-bolsillo-turistas o mexicanos bancarizados ) en su actividad diaria. También ha prohibido pagos “de medianos a mayores” en efectivo, o depósitos con lo que no pocos mayoristas y grandes comerciantes que venden al público masivo encuentran dificultades para manejar dinero-minorista (billetes comunes y monedas metálicas) bajo la sospecha legal: Las grandes pacas de billetes y los enormes sacos de quincallería son sospechosos pese a que la ley misma les da valor por ser de cuño controlado por Banxico: sus billetes valen a menos que les parezcan demasiados.
Gobernar no es una ciencia exacta. Pero la falta de estrategias eficientes nos dice que, aquí, tampoco es un arte.
POR LO QUE SURGE ASÍ LA PREGUNTA DE HOY.— ¿No es el ex –secretario de hacienda, Mr. Cordero, quién dirigía las aduanas del país, sobre todo las del noroeste y noreste de México ? ¿Quién dejó de ver las armas importadas de Estados Unidos y los dineros ganados por la venta en ese país, de la producción del narco? Peor aún ¿Quién ha sido el patrón de Mr. Cordero antes y lo sigue siendo ahora, pese al Patiño Mr. Gustavo E. Madero, dizque presidente del CEN del PAN?
EL PETATE DEL MUERTO.— Cualquiera es un buen pretexto para alimentar la nueva guerra del sr. Calderón, hasta una entrevista —de cajón para el NY Times—.
El pasado 28 de septiembre, nuestro flamante presidente recibió la corresponsalía en Ciudad de México del célebre periódico —en parte propiedad de Carlos Slim—; casi un mes después, en franca representación de lo que les importa México, los periodistas publicaron parte de la charla, en páginas interiores. Lo que es decir relleno, pero ese retaque levantó ámpula sobre los aludidos, desde Sócrates Rizzo (por su conferencia en una universidad de Saltillo, Coahuila) hasta el favorito del panista en el “tírale al negro”, el nebuloso líder Prof. Humberto Moreira , cabeza del CEN del PRI.
Como acostumbra hacerlo, Vicente Fox cobró por meter su cuchara, atizando el fuego amigo, sumándose a lo que se entendía por negociar con el narco, justamente al revés de la obsesión calderoniana.
Desde el 23 de febrero, el ex gobernador de Nuevo León, Sócrates Rizzo desmintió las interpretaciones a su dicho, en cuanto a que el viejo PRI dejaba hacer, dejaba pasar. Pero Calderón remueve los polvos con tal de volver a los tricolores enemigos, cuando el sentido común político dice que sólo son rivales de oposición.
Será que son chavos, que no aprendieron la historia —por ejemplo la del whisky, en los años 30 de Estados Unidos, donde la familia Kennedy se hizo rica por el trasiego del prohibido alcohol para beber. Será que ignoran convenientemente a su imagen que los países siempre han negociado con las plagas. (Con ETA, en España; con IRA, en Irlanda; con las FARC en Colombia…)
Será que su moralina, o su necesidad de imagen les obliga a desconocer que el mercado de narcóticos es tan viejo como la humanidad misma, y ubicuo internacional.
Lo cierto es que, aquella guerra mexicana es un molino de viento por seis años que además de ser inútil, por lógica, resulta en dos efectos peores que la enfermedad: dados los obstáculos que la administración Calderonista para el tráfico hacia EUA, el narco se esparció en este ex – país de paso, hasta volverlo público consumidor.
El efecto cucaracha vía guerrillas seguiría un monto de acaso 70 mil muertes, desaparecidos, trashumantes y dios sabe cuantos corruptos egresados del aparto judicial, las policías, el ejercito y los 3 niveles de gobierno.
PREGUNTA FINAL.
Todos trinan contra los corruptos. Si metemos en un saco a la mitad de los burócratas (500 mil), a uno de cada 50 soldados (6 mil ?), a la mitad de los policías (200 mil? ), obtendríamos quizá unos 706 mil mexicanos corruptos. Contemos además a las corporaciones del narco (20 mil?). Totalizan 726 mil.
Si somos 110 millones, los corruptos 726 mil… ¿Somos corruptores los otros 105 millones 274 mil compatriotas? (1733)
|