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Tres tigres triates y otras incógnitas.
*AUGE LABORAL. El gallo azul estará satisfecho al rendir inusitadas cuentas acerca de la promesa de campaña del calderonismo. Aunque la oposición a éste, el segundo sexenio federal panista, ha cumplido y con creces la creación de empleos. Mas allá de algunas minucias en contra —como los asuntos del Sindicato Mexicano de Electricistas, de la apoyada arrogancia hacia el Grupo México y sus muchos tentáculos, como la minera Cananea, pasando por las repetidas cantinfladas sobre la aborrecida Mexicana de Aviación— hay cifras alentadoras, hasta agosto: Si en Ciudad Juárez se cuenta 1,055 decesos en el horizonte de la guerra contra el hampa y 746 en Acapulco, Monterrey 489 (sin contar en sus municipios conurbados con San Nicolás 349 o Guadalupe 194), Chihuahua 377, Torreón 266, Mazatlán 212, Navolato y Estado de México cada uno con 91, etcétera, promediando 35 muertes /semana acumulados en el 2011 mexicano; calcule el trabajo de manejar, estudiar, fichar, exhibir, maquillar, explicar cadáveres antes de velarlos, enterrarlos…
Inusitada Jauja para soldados, legistas, ministerios públicos, periodistas, fotógrafos, corresponsales noticiosos, floristas, fabricantes de ataúdes y vendedores de panteón. Una derrama económica que la historia agradecerá por tan macabro, maloliente rubro —sin— lágrimas.
*EL SINDROME DEL ABRELATAS. Ha cundido un parangón nuevo del síndrome que debió haber sucedido a principios del siglo pasado (cuando se popularizó la latería sin abundar los dispositivos para abrirlas), porque la caída de la operación de los blackberries puso también a miles de mexicanos al borde de la paranoia.
Esta ridícula crisis por 48 horas da pie a suponer la mutua dependencia entre la casi extinta clase media y aquéllos llamados teléfonos inteligentes.
Los pobres no sufrieron, dado que sólo pueden comprar teléfonos pendejos.
Los políticos se significaron como una tercera actitud ante tan grave asunto: son demasiado ricos para que se les costeé teléfonos pobres, pero alguna encuesta posterior habrá de indicar que la atmosfera del espacio nacional dejó de estar saturada de tantas pendejadas.
*LISTO EL GRAVY PARA NINGÚN PAVO. Otra vez el gabinete dedicado a repartir uniformes escolares: otra de esas promesas de campaña panista, esta vez en Sonora.
Si tal como hace saber en su segundo informe de gobierno, el señor Padrés avisa que ahora ¡Se entregan en cada escuela! Sin reconocer sino de lado que la primera vez fabricó el caos. Agregue además 2,700 acciones de mejora edilicia a las escuelas, el recuerdo de la fundación de 3 politécnicos pomposamente llamados universidades, la norma por la que virtualmente los paterfamilias no abonarán más subsidios —durante— las inscripciones sino a gotitas por todo el año y el cambio de Secretario de Educación y Cultura Estatal.
Todo esto asume un título equivocado, algo que huele a reforma educativa, la verdad, sin desarrollo académico de los maestros pasarán otros 25 años sin que se pulan los niños hasta un nivel de operatividad ante la vida (no ante el empleo como dictan los tecnócratas) Pero si el Secretario Jorge Luis Ibarra suscribe los dichos de Padrés, sabremos que ambos cocinaron la salsa antes de procurar el pavo. Muy contentos.
NUESTRA PREGUNTA DE ESTA VEZ. De las cinco perversas hermanitas que manipulan el mercado mundial del dinero, ninguna está fuera del dominio de los Estados Unidos: El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son colegas cómplices de la usura, disfrazadas de benefactoras del desarrollo, las 3 célebres agencias calificadoras cuyos dictámenes evalúan las deudas soberanas de los países y la salud de todo Banco Central.
Fitch, Standard and Poor's y esa de nombre ridículo como para restaurant de hamburguesas, Moody's, dejan hacer y dejan pasar las corruptelas de los gobiernos en solicitud de empréstito, de los especuladores por todas las bolsas de valores y sus capitales golondrinos, de tantos lideres nacionales ávidos de obras faraónicas, de las financieras truculentas… Pero ¿Quién califica a las calificadoras?
Hermosillo, Sonora. /Octubre 2011. / (1698) |